lunes, 1 de agosto de 2011

El tiempo de Dios para actuar

Notamos que después de la descripción de la obra de los dos testigos se declara:

El segundo ay ha pasado. ¡Miren! El tercer ay viene pronto.
15 Y el séptimo ángel tocó su trompeta. Y en el cielo ocurrieron voces fuertes, que decían: “El reino del mundo sí llegó a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo, y él reinará para siempre jamás”.
16 Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados sobre sus tronos delante de Dios cayeron sobre sus rostros y adoraron a Dios, 17 y dijeron: “Te damos gracias, Jehová Dios, el Todopoderoso, Aquel que eres y que eras, porque has tomado tu gran poder y has empezado a reinar. 18 Pero las naciones se airaron, y vino tu propia ira, y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados, y para dar [su] galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra”.
19 Y fue abierto el [santuario del] templo de Dios que está en el cielo, y se vio en [el santuario de] su templo el arca de su pacto. Y ocurrieron relámpagos y voces y truenos y un terremoto y un granizo grande. - Rev. 11: 14-19

Cómo notamos, la descripción de la entronización de Cristo Jesús es posterior a los 1260 días (no antes) y provoca la reacción inmediata de la ira de las naciones:

"porque has tomado tu gran poder y has empezado a reinar.  Pero las naciones se airaron, y vino tu propia ira"

Notamos que una vez que Dios y el Cristo asumen la soberanía, la guerra entre las naciones y Dios es desatada de inmediato. No hay largas décadas de espera y tampoco se describe un periodo de gracia. Ni siquiera se menciona la predicación de los dos testigos, puesto que aquello ocurre evidentemente antes. Además veamos como el arruinamiento de los contaminadores de la Tierra también es en este contexto. Esto demuestra que la entronización de Cristo acontece al término de la gran tribulación, y esto provoca la guerra universal de Armagedón. El Salmo apropiadamente lo describió así:

Los reyes de la tierra toman su posición,
y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo
contra Jehová y contra su ungido,
En aquel tiempo les hablará en su cólera,
y en su ardiente desagrado los perturbará,
 [diciendo:] “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey
sobre Sión, mi santa montaña”.
Las quebrarás con cetro de hierro,
como si fueran vaso de alfarero las harás añicos” - Salmos 2:2,5,9

Ahora bien, notamos como la Profecía nos describe éstos hechos asociados al tiempo de la toma del poder de Cristo y su Parausía:

"porque has tomado tu gran poder y has empezado a reinar.  Pero las naciones se airaron, y vino tu propia ira, y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados, y para dar [su] galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra”.
.
Notamos como este es el tiempo señalado para que:

-         Los muertos sean juzgados
-         dar [su] galardón a tus esclavos los profetas y a los santos
-         a los que temen tu nombre
-         a los pequeños y a los grandes
-         para causar la ruina de los que están arruinando la tierra

Si notamos, la profecía nos establece la secuencia que al tiempo de la Parausía y Entronización ocurren estos eventos, y observamos que el castigo para los que arruinan la Tierra es lo último. Así que el Juicio para los que están muertos, el galardón o resurrección para los profetas de las épocas antiguas, la resurrección para los santos cristianos y el rescate o galardón para los vivos que temen el nombre de Dios, y el galardón para los pequeños y a los grande ocurre al tiempo de la Parausía.

Esto armoniza claramente con lo que hemos visto en otros pasajes bíblicos que nos atestiguan que la Parausía es el momento en que el Hijo del Hombre viene a realizar Juicio incluso para con los muertos. Parece que es en este tiempo cuando el Juicio es favorable para los muertos llamados “los pequeños y los grandes”, puesto que otra visión nos entrega más detalles al respecto:

“Y vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo, y no se halló lugar para ellos.* 12 Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono, y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados individualmente según sus hechos. 14 Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego. 15 Además, cualquiera a quien no se halló escrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego” – Rev. 20:11-15

Nota*: Ésta descripción coincide con Rev. 21 y 2 Pedro 3 que muestra que esto acontece al tiempo en que desaparecen los elementos antiguos (la tierra y el cielo).

Notamos que el Juicio y evaluación para la vida ocurre al tiempo de la Parausía. También hay una decisión para muerte, puesto que los que no están escritos en el libro de la vida son dejados para destrucción. Pero notemos un detalle importante. Aquí se habla de muertos juzgados. No nos dice que están resucitados. De hecho, parece que aquí se da el galardón y se toma la decisión para vida, pero “los pequeños y los grandes” serán resucitados y despertados al término de los mil años (Rev. 20:5). Tendrán que esperar un milenio de la misma forma como en su momento los profetas como Daniel tuvieron que esperar milenios para recibir el galardón al tiempo de la Parausía.

Una vez que las resurrecciones de los santos y profetas acontecen, una vez que el rescate de los que temen el nombre de Dios se efectúa y también están tomadas las determinaciones judiciales para los otros muertos, luego se arruina a los que arruinan la Tierra en Armagedón.